Vivimos a una velocidad que casi nunca hemos elegido. Las pantallas, las prisas, las listas interminables de cosas pendientes y el ruido constante de nuestra propia mente hacen que muchas veces estemos en un sitio con el cuerpo y en otro con la cabeza. Quizá por eso cada vez más personas nos preguntan por el mindfulness, también llamado atención plena: porque intuyen que detenerse un momento, respirar y volver a sentir puede ser parte de la respuesta.

En este artículo te contamos qué es el mindfulness en Tenerife y cómo puede ayudarte.

En Origami Espacio de Psicoterapia utilizamos el mindfulness con muy buenos resultados, y lo hacemos de una forma concreta: no como una moda ni como un añadido suelto, sino como una herramienta que acompaña todo el proceso terapéutico. En este artículo te explicamos qué es, para qué sirve, qué no es, cómo lo trabajamos con niños/as, adolescentes y adultos y, al final, te proponemos un pequeño ejercicio para que lo pruebes hoy mismo.

¿Qué es el mindfulness?

El mindfulness es el proceso mental por el cual prestamos atención a lo que ocurre en nuestra conciencia justo en el momento presente, sin juzgarlo. Se trata de observar todo lo que aparece en la experiencia inmediata (sensaciones, emociones, sentimientos o pensamientos) en el «aquí y ahora», con una actitud amorosa, compasiva y, sobre todo, sin prejuicios.

Dicho de otra forma: es aprender a estar. No a controlar lo que sentimos ni a corregirlo, sino a acompañarlo. Aceptar de manera radical que lo que surge en nuestra mente y en nuestro cuerpo está ahí, que tiene sentido y que no hace falta pelearse con ello para poder seguir adelante.

Una práctica milenaria, hoy al servicio de la psicología clínica

La atención plena es una práctica contemplativa muy antigua, que se remonta al Buda, hace más de 2.500 años. Hoy se utiliza completamente desvinculada de cualquier connotación religiosa, y forma parte de la práctica de la psicología clínica por sus beneficios terapéuticos y por los efectos saludables que puede tener sobre la mente y el cuerpo.

Esto es importante dejarlo claro: no necesitas ninguna creencia, ni ningún tipo de espiritualidad, ni una postura concreta, ni una habitación en silencio. El mindfulness es una habilidad, y como toda habilidad, se entrena.

Lo que el mindfulness NO es

Antes de ver para qué sirve, conviene desmontar algunas ideas que generan frustración y que nos encontramos a menudo en consulta:

No es dejar la mente en blanco. La mente piensa, es lo que hace. El mindfulness no consiste en dejar de pensar, sino en cambiar la relación que tenemos con los pensamientos.

No es relajarse a la fuerza. La calma puede aparecer, pero no es el objetivo. A veces, al parar, aparecen emociones incómodas; también forman parte de la práctica.

No es evadirse. Es justo lo contrario: es volver, con cuidado, a lo que está pasando ahora.

No es pensar en positivo. No se trata de maquillar lo que duele, sino de dejar de luchar contra ello.

No sustituye a la psicoterapia. Es una herramienta potente que se integra dentro de un proceso, no una solución universal para todo.

¿Para qué sirve el mindfulness?

Cada vez son más los estudios que muestran que practicar la conciencia plena favorece el bienestar físico y psicológico, y se ha consolidado como una herramienta natural muy potente para hacer frente al estrés y a la ansiedad. Entre las situaciones en las que más lo utilizamos destacan:

Estrés y ansiedad. Cuando la mente vive anticipando lo que puede salir mal, el cuerpo se queda en alerta permanente. Anclarse en el presente ayuda a bajar ese ritmo y a recuperar la sensación de seguridad.

Tristeza y bajo estado de ánimo. Observar los pensamientos repetitivos sin engancharse a ellos puede aliviar buena parte del peso que nos generan.

Regulación emocional. Reconocer una emoción a tiempo, nombrarla y sentirla en el cuerpo nos da margen de elección antes de reaccionar en automático.

Atención y concentración. Entrenar la atención, tanto en niños/as como en adultos, mejora la capacidad de sostener el foco en lo que importa.

Conexión con el cuerpo. Muchas personas viven «desde el cuello hacia arriba». La atención plena invita a escuchar las sensaciones corporales, algo especialmente valioso en el trabajo con el estrés, las somatizaciones y la experiencia emocional en general.

Cómo integramos el mindfulness en Origami

En Origami el mindfulness no es una técnica aislada que se aplica en una sesión concreta. Lo utilizamos como herramienta a lo largo de todo el proceso terapéutico, y favorecemos que quienes acompañamos, grandes y pequeños/as, aprendan a incorporarlo en su vida diaria. La terapia ocurre una hora a la semana; la vida, el resto de los días. Por eso nos importa que cada persona se lleve algo que pueda usar por sí misma.

Lo combinamos con otros enfoques que forman parte de nuestro trabajo: EMDR, Somatic Experiencing®, la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), la Terapia Dialéctico Conductual (TDC) y el trabajo con el cuerpo desde la Teoría Polivagal. Cada uno aporta algo distinto, y el mindfulness suele ser el hilo que ayuda a sostener la experiencia mientras se trabaja: nos permite notar lo que ocurre dentro, quedarnos con ello sin desbordarnos y volver al presente cuando hace falta.

Una precisión que consideramos fundamental: en personas con historias de trauma, la atención plena no se aplica de cualquier manera. Para algunas personas, centrarse en el cuerpo o cerrar los ojos puede resultar intenso o poco seguro al principio. Por eso la utilizamos en combinación con las diferentes técnicas de psicoterapia y de forma especializada en los casos más complejos, adaptando el ritmo, la duración y el tipo de práctica a cada persona. La seguridad siempre va primero.

Mindfulness para niños y niñas

Niños y niñas también se benefician de la práctica de mindfulness. Junto con los adultos, encuentran resultados muy beneficiosos en la reducción del estrés y de la ansiedad, de la tristeza y de otras alteraciones emocionales, y mejoran de manera significativa los problemas relacionados con la atención y la concentración.

Como psicoterapeutas infantiles, adaptamos constantemente las técnicas a cada niño/a: a través del juego, de los cuentos y de la creatividad. Una respiración puede convertirse en un globo que se hincha y se deshincha; una pausa, en una «pecera» de purpurina que se va asentando. Si quieres saber más sobre cómo trabajamos con la infancia, puedes visitar nuestra página de terapias infantiles.

Mindfulness en la adolescencia

La adolescencia es un momento evolutivo muy importante, y a menudo intenso, en el que las emociones van más deprisa que las herramientas para manejarlas. Practicar la atención plena puede dar a los y las jóvenes un espacio propio donde frenar, observar y elegir. Lo trabajamos partiendo siempre de su mundo, junto a otros enfoques como EMDR, Terapia Dialéctico Conductual o Somatic Experiencing, y acompañando también a las familias. Si te preocupa cómo está tu hijo o hija, puede ayudarte este artículo: Cómo saber si mi hijo o hija adolescente necesita ayuda psicológica.

Mindfulness para empresas

El estrés laboral es una de las razones de consulta más habituales. Por eso en Origami también asesoramos a empresas y entrenamos a su personal para que puedan beneficiarse del mindfulness a través de un entrenamiento sencillo y agradable. Equipos que aprenden a parar, a escuchar su cuerpo y a gestionar mejor la presión suelen mejorar tanto su bienestar como su manera de relacionarse en el trabajo.

Un ejercicio de tres minutos para empezar hoy

No hace falta equipamiento ni experiencia. Prueba esto:

Busca una postura cómoda, sentado/a o de pie, con los pies apoyados en el suelo. Si te resulta cómodo, cierra los ojos; si no, deja la mirada suave y baja.

Lleva la atención a los puntos de contacto: los pies en el suelo, tu peso sobre la silla, tus manos apoyadas.

Observa tu respiración tal como es, sin cambiarla. Fíjate dónde la notas más: en la nariz, en el pecho o en el abdomen.

Cuando la mente se vaya (y se irá, es lo normal), nota hacia dónde se ha ido y vuelve con amabilidad a la respiración. Cada vez que vuelves, estás entrenando.

Termina abriendo la atención a los sonidos de la habitación y, poco a poco, a todo tu cuerpo.

Si en algún momento algo te resulta incómodo o te desborda, puedes parar, abrir los ojos, mirar a tu alrededor y sentir tus pies en el suelo. Practicar no es aguantar. Y si notas que lo que aparece es difícil de sostener a solas, es una buena señal para hablarlo con un/a profesional.

Preguntas frecuentes

¿Mindfulness y meditación son lo mismo? La meditación es una de las formas de entrenar el mindfulness, pero la atención plena puede practicarse también en la vida cotidiana: comiendo, caminando, escuchando a alguien o lavando los platos.

¿Necesito experiencia previa? No. Se aprende poco a poco, y en terapia lo adaptamos a tu ritmo, a tu momento vital y a tu edad.

¿Sirve para la ansiedad? Puede ser una herramienta muy útil para el estrés y la ansiedad, siempre integrada en un proceso terapéutico que atienda también el origen de lo que te pasa.

¿Se puede trabajar online? Sí. Ofrecemos terapias presenciales en Santa Cruz de Tenerife y también online.

Conclusión: cada pliegue cuenta

En terapia, al igual que en el origami, cada pliegue, por pequeño que parezca, es un paso hacia la integración. El mindfulness es uno de esos pliegues: sencillo, cotidiano y, con el tiempo, transformador. No se trata de llegar a ningún sitio, sino de aprender a estar contigo, tal como eres y tal como te encuentres hoy.

Si quieres incorporar la atención plena a tu proceso, o acompañar a tu hijo/a, o llevarla a tu empresa, en Origami Espacio de Psicoterapia estaremos encantados/as de ayudarte. Con más de quince años de experiencia como psicoterapeutas en Tenerife, te acompañamos con cuidado, confidencialidad y respeto. Escríbenos a través del formulario de contacto o por WhatsApp.